domingo, 21 de febrero de 2010

ATADURAS



(Un ensayo basado en el libro "PRIMAVERA CON UNA ESQUINA ROTA" de Mario Benedetti, desde la perspectiva de los estragos que causan los acontecimientos políticos en las relaciones personales)

Miles de interrogantes nos rodean a diario, a unas les hallamos respuestas, y son, cabe destacar, bastante asequibles, otras… no tanto. “Vivimos” entorno a diversas situaciones que se presentan, fijamos objetivos, metas, prioridades y responsabilidades. Se trabaja con esmero para cumplir con todo lo propuesto, somos libres, poseemos familia, amigos, conocidos, decidimos qué hacer con nuestra vida, qué apoyamos, y contra qué luchamos. ¿Con qué fin? Separación, distancia, apartamiento, exilio… Tantos sentimientos encontrados; angustia, amor, soledad, desesperación, impotencia, inseguridad, orgullo, resignación… ¿Vale la pena soportar miles de torturas a fin de defender nuestra ideología? ¿Qué tan leales somos al cobijar nuestros ideales? ¿Afrontamos las consecuencias?

Todos los días de nuestra vida nos comunicamos, existe una relación con otras personas, con la sociedad y con nosotros mismos, que es lo que nos hace vivir, aprender y sobre todo crecer personal y profesionalmente. En el mejor de los casos nos sentimos apoyados, gozamos de ese respaldo importantísimo que es la familia (incluyo en “familia” a los amigos cercanos, aquellos que consideramos hermanos, no de sangre, pero del alma y el corazón) y hacemos todo lo que está en nuestras manos para defenderla, para luchar contra aquello que percibimos como amenazas; sin embargo, muchas veces no vemos el dolor que causan directamente los acontecimientos políticos en las relaciones personales, tal es el caso de “Primavera con una esquina rota”, donde se aprecia la atmósfera en aquel Uruguay de dictadura, pero también de exilio y conflictos (sociales, personales). En esta obra, Santiago, el protagonista, lucha en contra de la dictadura de su país, luego es detenido y apresado por los militares. Más de cinco años transcurren mientras este personaje se encuentra privado de libertad, y durante ese lapso, la narración nos acerca a los problemas que enfrenta cada una de las personas afectadas por el apresamiento y el exilio, incluyendo a su familia; su padre, su esposa Graciela y su hija Beatriz, quien a su corta edad descubre y expresa las anomalías y los hechos relevantes de esta historia desde un punto de vista único, infantil, pero con un razonamiento y una imaginación extraordinaria, las cuales convierten sus testimonios en sobresalientes.

Luego de varios años de soledad y conciencia, entran en juego las dudas y confusiones, lo cual nos lleva de una manera ineludible a la reflexión, tomo como ejemplo lo que Graciela, muy acertadamente dijo a Rolando en una conversación telefónica al cuestionarle sobre el paisaje que ven dos personas sentadas, frente a frente en el ferrocarril. Es un panorama totalmente distinto.

- “Cuando voy sentada adelante, me parece que el paisaje viene hacia mí, me siento optimista, qué se yo”

- ” ¿Y si vas mirando hacia atrás?”

- “Me parece que el paisaje se va, se diluye, se muere”

Precisamente esto sucede en la vida de ambos personajes, Santiago es un hombre fuerte, reflexivo, con mucha voluntad y optimismo, a pesar de estar preso, él sabe (o al menos eso espera) que un día volverá a estar con su amada, y se lo demuestra en cada carta que le envía, le hace saber cómo la extraña, cuánto la desea y añora su cuerpo; sin embargo, ella sabe que la vida se le va, con cada día que pasa despide una oportunidad de vivir, de disfrutar, de amar, porque como lo decía don Rafael, “no basta con la existencia física del hombre”, lo quiere; no obstante, no es el mismo amor que sentía cuando estaban juntos, ahora ella es libre y el tiempo se ha encargado de darle las herramientas y la fuerza para no necesitarlo, ya no lo extraña como antes, ahora ha llegado, no a vivir sin él, simplemente a soportar su ausencia, y aunque lo aprecia como compañero y como el padre de su hija, ya no lo desea, ya no lo imagina. Cunde un temor indescriptible al saber lo que puede pasar cuando la distancia entre ambos predomine, y poco a poco, esa necesidad de afecto, de ser amada, de ser tocada, admirada, de sentir otro cuerpo junto al suyo se eleve, crezca cada vez más y en cualquier momento pueda haber, y de hecho hay otro hombre que le puede dar eso, que físicamente la haga sentir mujer, que además la aprecie y así como Santiago, esté dispuesto a darlo todo por ella.

Estoy a tiempo: ¿Rehacer mi vida o dejarla ir?

Quien Santiago menos imagina, aquel con quien compartió tanto, al que aprecia de una manera singular, su mejor amigo, sería quien rescataría a Graciela de la soledad que le ha generado el exilio, de la tristeza que en el fondo siente, pero, ¿dónde quedan la lealtad, la amistad, la fidelidad y el respeto? Es increíble que la libertad y atracción hacia una mujer causen tales estragos en una amistad de toda la vida. Qué irónico, Santiago preso, luchando contra sus propios fantasmas mientras su “mejor amigo” poco a poco deja huellas imborrables en Graciela, porque como él mismo lo piensa al final de la historia “es amor, Santiago, y no aventurita, esto es lo bueno y lo jodido” y empieza a influir sobre Beatriz, quien espera ansiosamente que su padre esté en libertad.

A veces es bueno dedicarnos tiempo, profundizar en nosotros mismos y darnos cuenta de las carencias que tenemos, Graciela necesitaba volver a vivir, y eligió a Rolando para hacerlo, quizá no sea lo indicado, tal vez debería pensar en la formación de su hija, en la figura paterna que ella idolatra, y en la influencia que la imagen de otro hombre en la vida de su madre pueda tener.

Como seres humanos tenemos derecho a sentirnos vivos, útiles, a satisfacer las necesidades de alguien y que alguien satisfaga las nuestras, no sólo en un sentido meramente físico, sino interno, psicológico, necesitamos amor, cariño, respaldo, la mayoría de las veces necesitamos a alguien junto a nosotros. No podemos vivir aferrados a una historia que lentamente ha ido muriendo, no se pude vivir preso buscando algo que ya no existe, porque el tiempo se ha encargado de ir marchitando esa historia que alguna vez nació, creció y tomó fuerza, el tiempo es muy poderoso, y ha ido apagando el fuego que una vez llegó a existir, dejando cenizas, que quien sabe si algún día podrán volver a encender.

¿Vale la pena la lucha y con ella la defensa de nuestra ideología?

Es irrefutable el coraje de Santiago y la lealtad hacia sus ideales y su patria, pero, ¿si se hubiera enterado desde antes de los estragos que esto causaría en su relación, habría luchado de igual manera exponiéndose al encarcelamiento? Porque no solo perdió su libertad, conforme pasaban los días, Santiago recorría su mente, se hundía cada vez más en los recuerdos que trataba de revivir y luchaba para no ahogarse en la depresión prominente.

El autor nos deja con la incertidumbre al final de la historia sobre la reacción del protagonista al enterarse de la desgracia. Rolando empieza a dudar y a hacer suposiciones en cuanto a su relación con Graciela: si la llegada de Santiago, luego de cinco años cambiará las cosas entre ellos, si ella querrá volver a intentar una vida con Santiago, si él aceptará la relación entre su esposa y su mejor amigo (probablemente no), ¿qué pasará con “Beatricita”? Graciela no estará dispuesta a perder a su hija únicamente por salvar la relación que ahora tiene con Rolando, una madre es eso, en todo el sentido de la palabra, una madre es una fiera cuando llega el momento de luchar por sus hijos.

Luego de leer y entender esta obra de Mario Benedetti, podemos apreciar la gran gama de temáticas importantes, presenta el Uruguay de la dictadura, pero también el Uruguay del exilio, de una manera muy original e interesante para cualquier lector, manifestando ahí, la ternura y la rabia de un país dividido, de una familia en crisis, y aunque consigue transmitir un mensaje esperanzador, predominan la desesperación y las ataduras psicológicas, ya que esa primavera con una esquina rota, parece ser la señal de que el invierno que se avecina promete ser interminable.

1 comentarios:

HeiAJS on 23 de febrero de 2010, 23:05 dijo...

q bueno!!!
ya con esto me piqué de leer el libro!!!
xD

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